Recursos: Plantación – El agua

RECURSOS: PLANTACIÓN Y ENTORNO El agua

¿Qué es el ciclo del agua y cómo funciona?

En el planeta Tierra, el agua puede tomar tres estados: sólido, como el hielo o la nieve; líquido, como los océanos, lagos y ríos, entre otros; o gaseoso, principalmente como humedad en la atmósfera. Bajo ciertas condiciones, grandes cantidades de agua pueden pasar de un estado a otro regularmente, en un proceso conocido como ciclo del agua o ciclo hidrológico.

En el nivel de temperatura y presión atmosférica normal de la Tierra, el agua puede permanecer en estado líquido, en el cual sus moléculas se mantienen unidas gracias a una propiedad llamada tensión superficial. Cuando la temperatura aumenta por efecto del calor del Sol, las moléculas de agua acumulan suficiente energía para romper la tensión superficial y convertirse en vapor, lo que conocemos como evaporación. El vapor se eleva luego a la atmósfera, lo que hace que se enfríe y pierda energía hasta que comienza a juntarse por condensación en millones de gotas minúsculas que forman nubes. Si las moléculas en las nubes siguen enfriándose y se forman gotas más grandes, estas serán demasiado pesadas para flotar y comenzarán a precipitar en forma de lluvia, nieve o granizo.

Una vez que se precipita, el agua que llega a la superficie puede tener muy distintos destinos, ya sea que quede atrapada como nieve en las cumbres de las montañas, infiltrada bajo la superficie del suelo o consumida por millones de seres vivos que la necesitan para sobrevivir. Con el tiempo, la mayor parte del agua regresará a los océanos por los ríos y manantiales, en un proceso llamado escorrentía, o se evaporará una vez más para repetir nuevamente este ciclo de renovación.

El ciclo del agua es un fenómeno climático de suma importancia para todos los seres vivos, ya que ayuda a regular la temperatura del planeta, permite renovar las fuentes de agua dulce y la reparte por todos los continentes.

 

¿Cuánta agua hay en el mundo?

El planeta Tierra posee una gran cantidad de agua. En total se calcula que hay cerca de 1.260.000.000.000.000.000.000 (es decir, mil doscientos sesenta trillones) de litros de agua, muchísima más de la que toda la humanidad podría llegar a necesitar por el resto de su existencia. Sin embargo, de este enorme número solo tenemos acceso directo y seguro a una muy pequeña parte, lo que la convierte en un bien sorprendentemente escaso.

Cerca del 97% del agua del planeta se encuentra en los océanos y mares como agua salada y, por lo tanto, no puede ser consumida por la mayoría de las plantas y animales terrestres. Del 3% restante de agua dulce, menos del 0,03% permanece en forma líquida en lagos, ríos, pantanos y otras fuentes fácilmente accesibles en la superficie; la gran mayoría (cerca del 70%) está atrapada en los campos de hielo en la Antártica y en Groenlandia, o debajo de la superficie de la tierra. A su vez, el 0,04% está flotando en la atmósfera como vapor, que se convierte en nubes, y eventualmente en lluvia y nieve. Por último, cerca del 0,003% de toda el agua dulce en el mundo se encuentra almacenada dentro de los seres vivos, ya sean microorganismos, árboles o animales, entre ellos los seres humanos.

 

 

¿Cómo afectan las plantaciones forestales la cantidad de agua disponible?

Como todos los seres vivos en el planeta, los árboles necesitan agua para sobrevivir. En promedio, cerca del 50% del peso de un árbol adulto es agua, la que utilizan como materia prima en el proceso de fotosíntesis. Las plantaciones de pino o eucalipto pueden llegar a emplear entre 300 y 600 litros de agua (que proviene principalmente de las lluvias) para producir un kilo de madera. En contraste, para producir un kilo de arroz se necesitan entre 2.500 y 5.000 litros de agua, más de 5.000 litros para producir un kilo de queso y cerca de 15.500 litros para un kilo de carne.

Por su parte, mientras cultivos como el choclo y la papa necesitan consumir más del 90% del agua disponible en el suelo en condiciones normales, las plantaciones forestales más comunes en Chile requieren cerca del 41% del agua para desarrollarse.

La relación de las plantaciones forestales con la cantidad de agua disponible depende de muchos factores, como la especie forestal, el clima del lugar, la calidad del suelo y la cantidad de precipitaciones. Aunque antiguamente se creía que los bosques en general tenían un efecto positivo en la aparición de lluvias y en la cantidad de agua en los ríos, investigaciones de las últimas décadas no han encontrado una relación directa, al menos en climas templados.

En algunos casos, las plantaciones forestales pueden reducir la cantidad de agua disponible al absorberla como alimento, pero también la reducen a través de un fenómeno llamado intercepción, en el que las hojas, las ramas y el tronco juntan pequeñas cantidades de agua de lluvia o niebla. Esta agua luego se evapora y vuelve a la atmósfera sin haber llegado al suelo, por lo que no alcanzará a pasar por cuencas u otras fuentes de agua acumulada en el sector.

Las especies de árboles forestales, como el pino y el eucalipto, absorben principalmente el agua que reciben de las lluvias por medio de raíces superficiales, por lo que no alcanzan a absorber la mayor parte del agua que se introduce en el suelo. Por su parte, más del 70% de las plantaciones forestales en Chile se encuentran en áreas que reciben más de 1.000 mm de lluvias anuales, por lo que su impacto es mínimo en la cantidad de agua que se acumula en las cuencas.

Por otro lado, los árboles no solo absorben agua para su propio uso. Al penetrar con sus raíces en la tierra, colaboran para que el agua que sí llega al piso se impregne en el suelo y permanezca en él por más tiempo, lo cual acorta el suministro a corto plazo, pero ayuda a mantener el terreno húmedo para otras especies y actúa como reserva para los periodos secos.