Recursos: Plantación – El ecosistema

RECURSOS: PLANTACIÓN Y ENTORNO El ecosistema

¿Qué es un ecosistema?

En todo el planeta hay zonas en las que conviven distintas especies de animales, vegetales y microorganismos en espacios físicos con características particulares. Normalmente, estos seres vivos han crecido y evolucionado juntos para adaptarse a las condiciones climáticas de su entorno. Se necesitan unos a otros para sobrevivir y su vida se desarrolla de manera que pueden mantener un equilibrio de los recursos para seguir vivos.

Un ecosistema es esta combinación de hábitat, clima, seres vivos y sus interrelaciones, todo lo cual forma un pequeño mundo, más o menos cerrado, en el que tiene más efecto lo que ocurre dentro del ecosistema que lo que tiene lugar afuera. Puedes encontrar ecosistemas en todo tipo de escenarios: en los bosques, los desiertos, las montañas, los océanos e incluso en el hielo antártico, por ejemplo, ya que hasta en las condiciones geográficas y de clima más extremas algunos seres vivos han logrado adaptarse para sobrevivir y prosperar por miles o millones de años.

También existe otro tipo de ecosistemas, llamados ecosistemas artificiales o humanizados, ya que fueron creados por seres humanos, quienes normalmente controlan una buena cantidad de las variables que identifican estos ecosistemas, como su extensión, su clima, los componentes del suelo, la cantidad y el tipo de seres vivos que ahí habitan, entre otros. En estos ecosistemas, como son el mundo rural y las ciudades, también se producen interacciones entre los distintos seres vivos y su entorno.

 

¿Qué factores alteran los ecosistemas?

Todos los ecosistemas deben mantener un delicado equilibrio ecológico para conservarse por largo tiempo. Cambios bruscos en factores como la temperatura, la cantidad de agua y alimento disponible, o la aparición de una especie invasora pueden alterar toda la cadena de relaciones entre los individuos nativos, lo cual podría acabar con el ecosistema completo en poco tiempo.

Si bien los ecosistemas pueden sufrir o perecer por causas naturales, como la explosión de un volcán, una inundación o un periodo largo de sequía, en la actualidad la causa principal de la destrucción de los ecosistemas naturales ha sido la actividad humana. La contaminación, la explotación indiscriminada o la aparición de especies invasoras son factores de riesgo provocados por las personas, sobre todo cuando no existe preocupación por cuidar los ecosistemas ni por aprovechar sus beneficios de manera sostenible.

 

¿Las plantaciones forestales son ecosistemas?

Las plantaciones forestales pueden ser consideradas ecosistemas en el sentido de que están compuestas por seres vivos que conviven en un ambiente específico. Sin embargo, forman parte de un tipo especial de ecosistema al que también pertenecen las zonas rurales y las ciudades. Esto es porque las plantaciones forestales son una forma de ecosistemas artificiales o humanizados.

Existen cientos de ejemplos de ecosistemas artificiales y de muchos tipos y formas, desde las peceras en los hogares hasta los grandes campos de hortalizas, los parques en las ciudades, los invernaderos, los pastizales para el ganado y, por supuesto, las plantaciones forestales, que están entre los ecosistemas artificiales de mayor tamaño.

Al haber sido creados por los seres humanos y no por factores naturales, como la geología y la evolución de las especies, los ecosistemas artificiales tienen características especiales. En general cuentan con una menor variedad de especies, las cuales muchas veces han sido traídas desde otras áreas; como consecuencia, la cadena alimenticia en ellos es más simple y a menudo está incompleta, lo que puede producir desequilibrios entre depredadores, presas y recursos. Por ello, la mayoría de los ecosistemas artificiales requieren de algún tipo de intervención humana constante para poder mantenerse en equilibrio, ya sea aportando nutrientes y alimentos para plantas y animales, controlando las condiciones físicas del lugar −como la temperatura o la humedad− y verificando la salud y cantidad de individuos de la especie principal, lo cual muchas veces es precisamente el objetivo de crear el ecosistema.

Los ecosistemas artificiales pueden ser controversiales y dañinos cuando se destruyen y reemplazan los ecosistemas nativos que estaban antes en el lugar, o cuando se establecen sin control ni preocupación por su impacto en el medio ambiente cercano y global, lo cual puede tener consecuencias catastróficas a mediano y largo plazo. Un ejemplo de esto ha sido la introducción de diferentes especies de salmones, que si bien ha convertido a nuestro país el segundo mayor exportador de este tipo de peces, también ha tenido como resultado la depredación de las pocas especies nativas chilenas. Por ello, las especies foráneas o exóticas que son introducidas por el ser humano se conocen como “especies invasoras”. Sin embargo, es necesario considerar también que los seres humanos hemos creado distintas formas de ecosistemas artificiales durante milenios para satisfacer necesidades importantes de alimento, vivienda, seguridad y hasta recreación, y que cuando se desarrollan de forma inteligente y sostenible, pueden reducir su impacto e incluso contribuir a su entorno como alternativa de explotación o refugio para otras especies amenazadas.