Recursos: Plantación – El suelo

RECURSOS: PLANTACIÓN Y ENTORNO El suelo

¿Cuál es la relación entre los árboles y el suelo en el que viven?

La relación de los árboles con el suelo en el que se encuentran es clave para asegurar su supervivencia, crecimiento óptimo y su interacción con el resto de las especies. Debido a que no tienen libertad de movimiento, los árboles necesitan afirmarse al suelo por medio de las raíces; esto hace que dependan completamente de la calidad del terreno donde están y que, a su vez, tengan un profundo impacto en el estado de su ecosistema.

Las raíces de los árboles extraen agua y nutrientes minerales del terreno, en especial nitrógeno, fósforo y potasio, y en menor medida calcio, azufre y magnesio, los que usan para hacer la fotosíntesis y así poder alimentarse.

Esta extracción de nutrientes la hacen a través de un proceso conocido como osmosis, el cual se basa en el principio de que cuando en un lugar hay una concentración más alta de una sustancia que en otro, al conectar ambos la sustancia se moverá naturalmente del lugar con más alta concentración al de menor concentración para aprovechar mejor el espacio. De este modo, la gran concentración de agua y nutrientes en el suelo puede pasar lentamente por los pelos radicales o «entradas» de las raíces hacia su interior, y desde ahí a los xilemas, que son los tejidos vegetales que transportan los líquidos al resto del árbol. La interacción entre el suelo y las raíces tiene efectos positivos en el ecosistema, como evitar la erosión del suelo, y posiblemente negativos, como su acidificación.

 

 

¿Qué es la erosión del suelo?

Además de absorber nutrientes, las raíces se introducen en la tierra para sostener el enorme peso del resto del árbol. Al hacerlo ayudan a afirmar el suelo en el que se encuentran, especialmente las crestas de las colinas y las pendientes de montañas. Con ello ayudan a contrarrestar el fenómeno conocido como erosión, que es el desgaste de los terrenos causado por la acción del agua, el viento y el hielo, que arrastran la tierra y con ella el hábitat de especies como plantas, hongos y animales. Con el tiempo, la erosión descontrolada puede causar –junto a otros factores– un proceso conocido como desertificación, por el cual el suelo pierde total o parcialmente su potencial de sostener formas de vida.

 

¿Qué es la acidificación del suelo?

La acidificación del suelo es un proceso químico en el que por diversos motivos se introducen protones de hidrógeno (también llamados cationes) al suelo en grandes cantidades, lo cual cambia su composición química. Un suelo demasiado ácido puede debilitar el crecimiento de los árboles en los bosques y volverlo estéril para el desarrollo de nuevas semillas.

Por el contrario, cuando una sustancia tiene una cantidad negativa de protones de hidrógeno, se dice que es alcalina o básica. El pH es la medida de la cantidad de protones en una sustancia en una escala de 1 a 14, en la cual 1 significa que la sustancia es completamente ácida y 14 completamente alcalina, con el 7 como un nivel neutro.

 

¿Los bosques hacen más ácido el suelo?

La acidificación es un proceso natural que ocurre en todos los bosques, tanto en las plantaciones forestales como en los bosques nativos, debido a la forma en que interactúan los árboles con el suelo. Los nutrientes que las raíces absorben suelen ser más alcalinos e ignoran los más ácidos, lo cual hace que con el tiempo el pH del suelo disminuya, en especial cuando los árboles se cortan y se sacan del bosque, en vez de dejarlos que mueran naturalmente, se descompongan en el suelo y devuelvan los nutrientes alcalinos acumulados durante su vida. Cuando se traslada el árbol caído, sus nutrientes se van con él y nunca regresan al suelo. A su vez, las hojas que caen de las copas contienen elementos ácidos que al descomponerse pasan a la tierra. Esto es particularmente marcado en el caso de hojas de descomposición lenta, como los pinos y eucaliptos, por lo que su efecto en la acidificación es mayor.

Afortunadamente, este es un proceso bastante lento y que muchas veces el mismo bosque puede revertir al renovar sus nutrientes en un ciclo natural, lo que además se puede apoyar con prácticas forestales sostenibles, como ocurre en los procesos de reforestación. En general, no se ha encontrado demasiada diferencia en los niveles de acidez entre los bosques nativos y las plantaciones forestales: ambos tienen en promedio un pH entre 4,5 y 6.

Por otra parte, la implementación de prácticas industriales más limpias y el menor uso de combustibles fósiles en los alrededores previene la formación de lluvia ácida y apoya el manejo sostenible en las plantaciones forestales, proceso que incluye medidas como introducir más nutrientes en el suelo y permitir que algunos árboles se descompongan en forma natural.